Los participantes se convierten en actores que han de representar una obra llena de papeles complejos emocionalmente en un escenario real, bajo la luz de los focos y supervisados por un actor profesional. Esto nos ayuda a mejorar la gestión de las emociones y la comunicación con el otro, así como la capacidad empática.

Posibles competencias de trabajo: construcción de relaciones de confianza, compromiso con el cliente, flexibilidad, negociación, redes de contacto, colaboración, etc.